Por aquí no pasó el Papa

Fecha: 
2015

La noticia de la visita del Papa Francisco I a Cuba en el 2015, trajo consigo un grupo de preparativos que buscaban embellecer el entorno social, pero solo aquel que tendría contacto directo con el Sumo Pontífice. De esta manera, edificios, aceras, avenidas que se encontraban dentro de la trayectoria programada, fueron reparados en la mayoría de los casos superficialmente, a manera de maquillaje, mientras que el resto de los espacios que se encontraban en la misma situación de podredumbre se mantuvieron igual. 

Apropiándome pues del diseño del cartel de bienvenida que circuló oficialmente a propósito de dicha visita, hice una reimpresión de 2000 pósteres en diferentes formatos, pero modificados con la frase: POR AQUÍ NO PASÓ EL PAPA; y con ellos cubrí vallas, casetas de correo, paredes, columnas, de la barriada marginal del Cerro, en La Habana. Con este gesto, de carácter vandálico y reaccionario sacaba a relucir un evento que se manifestaba inequívocamente a la vista de todos.

Esta acción se movió por tres niveles de interacción, de visibilidad y de reflexión. El primero, el del espacio público, esfera donde las personas se involucraban en (con) la obra desde una terapia de choque, modificando de un golpe la percepción que se tenía del tan mediatizado evento religioso.
El segundo, el del soporte online, declarando dentro del circuito arte por la vía del correo electrónico, las intenciones y el carácter crítico de la obra. Y el tercero, el de la pararrealidad, al colocar en la red (revista digital Havana Times) un texto que dialogaba con uno de los discursos realizados por el Papa durante su estancia en la isla, y que asumía lo ilusorio, el simulacro, como parte de su narratividad.