Los perros también van al cielo.

Fecha: 
2012

En el fenómeno transcultural ocurrido en la formación de la nacionalidad cubana, en especial dentro de la religión, hay dos iconos que tienen especial repercusión popular, este es Babalu Aye proveniente del culto africano y su par católico San Lázaro. Estos dos fusionados en un solo ente, están relacionados con la cura de enfermedades y situaciones extremas de salud, constituyéndose en una deidad sumamente respetada por todos. En dicha transculturación la imagen del santo negro perdió mucha fuerza dentro del imaginario, dado que era muy parecido en sus atributos, posturas y soluciones mágicas - espirituales a su paralelo blanco; trayendo esto consigo que la imagen africana quedara relegada a ritos muy específicos de la santería o regla de ocha, y perdiera su visualidad dentro de la vida cotidiana de la persona devota o no, que fue suplida por el icono católico. Caso único dentro del proceso de hibridación cultural. Motivado por esto y por la búsqueda de un espacio arte que penetrara con mayor profundidad dentro de los intersticios sociales. Construí una imagen del icono negro en papier mache y peregriné por las calles de La Habana recogiendo limosnas, durante los dos meses previos al día de celebración del santo, el 17 de diciembre. Encontrándome con un sinnúmero de experiencias a nivel social, uno de los principales cuestionamientos con los que tropecé fue con el tema de la identidad del icono, que se había transmutado en negro que yo trataba de replicar desde una postura religiosa, pues nunca delataba el origen artístico de la acción. Tras toda esta aventura, el dinero de las limosnas recogido fue utilizado para la ambientación y acondicionamiento de la Perrera Nacional, -puesto que el perro es el animal que acompaña al icono en su andar de sanación - y la escultura fue donada a una familia religiosa, convirtiéndose en una imagen puntera dentro del culto popular local.