Chopin de sexo

Fecha: 
2013

La pornografía y sus posibles derivados, como pueden ser los objetos sexuales -considerados así por las legislaciones nacionales – son prohibidos en Cuba. La venta, importación o distribución masiva de objetos de esta índole, son penados fuertemente por la ley. Producto de la carencia y de la represión por la tenencia de artículos de este tipo, las personas han manufacturado particulares consoladores y juguetes sexuales para su satisfacción, partiendo de morbos, fantasías y necesidades.

De este modo, aprovechando el lenguaje erótico y el propio imaginario popular, elaboré con técnicas artesanales y materiales reciclados, un sinnúmero de juguetes que fueron expuestos en un espacio arte, el cual estuvo ambientado a manera de sex chop.

La tienda no solo tenía los tradicionales “consoladores” masculinos y femeninos, sino otras experiencias como animales, muñecas de naylon, tratando de ahondar en todo el abanico de posibilidades, como la zoofilia, necrofilia etc.

Los artículos se encontraban a la venta a precios muy asequibles para el cubano común, por lo que tras su adquisición, el consumidor definía que uso darle, si sexual o decorativo. La grieta existente entre arte erótico y el pornográfico me permitía una ambigüedad discursiva en cuanto a la percepción que se podría tener de los objetos que yo vendía, si eran arte o artículos utilitarios para el placer sexual.